jueves, 25 de noviembre de 2010

Israel destruye mezquita en Cisjordania y bombardea Gaza


Efectivos israelíes irrumpieron a primera hora de este jueves en la pequeña localidad de Tubas y provocaron reacciones airadas de los residentes musulmanes al derribar una mezquita, lo que calificaron de violación de los derechos esenciales del pueblo palestino.

Los vecinos alegaron que el recinto islámico había sido construido antes de 1967, año en que Israel ocupó este y otros territorios árabes tras la Guerra de los Seis Días.

El atropello ocurrió un día después de que bulldózers y carros del Ejército sionista conducidos por soldados arrasaron la aldea beduina palestina de Um Al-Ajaj, en el valle del río Jordán, destruyendo tiendas, precarias viviendas y matando una veintena de ovejas.

Durante el derribo de las casas y barracas, los militares agredieron a los beduinos que trataron de defender sus propiedades, y arrestaron a una decena de personas.

Según denuncias de grupos de derechos humanos, las tropas sionistas también demolieron este miércoles al menos siete estructuras de mampostería levantadas por los palestinos en la zona oriental de la Ribera Occidental.

Entretanto, fuentes en la Franja de Gaza reportaron que aviones de guerra al servicio de Tel Aviv atacaron hoy partes del norte del enclave que permanece bloqueado desde 2006, luego que el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) tomó el poder allí.

La información citada por el canal iraní Press TV precisó que junto con la incursión aérea se registraron disparos de misiles de tanques y otros vehículos terrestres, además del movimiento de bulldózers que derrumbaron propiedades cerca de la línea fronteriza.

Hace apenas una semana, aviones israelíes no tripulados bombardearon dos túneles subterráneos en la localidad de Rafah, en el sur de Gaza fronterizo con Egipto.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL MURO DE LAMENTACIONES NO ES JUDIO!!!


Un destacado funcionario de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) afirma en un informe que el Muro de las Lamentaciones, situado en la ciudadela antigua de Jerusalén, no tiene ninguna significancia para el pueblo judío.

El documento, de cinco páginas y del que dan cuenta medios de comunicación locales, asegura que los judíos no comenzaron a reclamar una conexión con ese milenario vestigio hasta hace unos 500 años, y que de hecho, el lugar, es un santuario musulmán.

El Muro de las Lamentaciones es, según la opinión consensuada de arqueólogos, la pared occidental del pedestal que hace dos milenios sustentaba el segundo templo judío, destruido por los romanos durante la Gran Revuelta judía en el siglo I.

Se trata del resto más venerado por el judaísmo y está ubicado en el barrio judío de la antigua ciudadela amurallada, en el territorio palestino de Jerusalén Este, ocupado por Israel desde 1967.

Los palestinos aspiran a establecer la capital de su futuro estado en esa parte de la ciudad.

El viceministro del Ministerio de Información de la ANP, Al-Mutawakil Taha, aseguró hoy que el documento es la posición oficial de la ANP.

Según extractos de ese informe recogidos por medios locales, "los judíos no veneraron el Muro de las Lamentaciones en ningún momento previo a la Declaración Balfour de 1917", con la que el Reino Unido se declaraba favorable a la creación de un hogar nacional judío en la Palestina bajo su mandato.

El texto cita además a una "Enciclopedia Judía" publicada ese año y que asegura que "el Muro de las Lamentaciones se convirtió en parte de la tradición religiosa judía alrededor del año 1520, como resultado de la emigración judía de España y tras la conquista Otomana del año 1517... Esto no era parte del denominado Templo Judío".

Los judíos no creen que el muro formara parte del Templo sino del complejo que lo rodeaba.

El texto del Ministerio de Información palestino niega una conexión judía con esa zona al señalar que "no existe ninguna santidad del Muro de los Lamentos en el Judaísmo".

Por su parte, el Ministro de Asuntos Religiosos de la ANP, Mahmud Habash, defendió a Efe que "toda la zona marroquí (aludiendo al Muro, que se encuentra junto a la puerta de los "mugrabim" o marroquíes) es un santuario considerado lugar santo musulmán, independientemente de las consideraciones de Israel sobre el lugar".

La polémica surge después de que el Gobierno israelí aprobara el pasado domingo un plan de renovación de la zona del Muro de las Lamentaciones, al que destinará 85 millones de shekels (23 millones de dólares) en los próximos cinco años.

El portavoz de la Oficina del Primer Ministro israelí, Mark Reguev, sostuvo que la ANP al "negar la conexión judía al Muro niega la conexión a Jerusalén y a la Tierra de Israel en sí misma" y apostilló que "eso no es lo que se espera de un interlocutor de paz".

Reguev llamó al presidente de la ANP, Mahmud Abás, y a su primer ministro, Salam Fayad, a "alejarse públicamente de esos comentarios".

El jefe de la Oficina de Prensa del Gobierno palestino, Ghasan Hatib, dijo estar estudiando la cuestión y rehusó hacer comentario alguno mientras la ANP no se pronuncie de manera oficial.

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA AGUJEREADA CAPITAL DE PALESTINA


Jerusalén sería la capital de dos Estados, Israel y Palestina, en el caso de que las negociaciones avanzaran finalmente. Aún no se sabe cómo se hará el reparto, porque existen no menos de nueve propuestas para el municipio y otras 17 para la Ciudad Vieja, pero tras los posicionamientos políticos, y más allá de la fe y el simbolismo, está la realidad diaria de media ciudad ocupada, Jerusalén Este, donde 200.000 palestinos aguardan una salida mientras ven crecer los asentamientos judíos en su misma calle. Lo que sigue es un paseo por la empobrecida, cercada y agujereada capital de la futura Palestina.
Viernes. 9.30 horas. Ehud Uziel, coordinador de talleres de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI), recoge en el parque Liberty Bell de Jerusalén a un grupo de estudiantes, periodistas, turistas... Es su rutina semanal, el tour organizado por la ONG Ir-Amim, con el que busca enseñar a israelíes y visitantes la realidad de la ocupación del vecino. Arranca el autobús con destino a Gilo, un barrio al sur de Jerusalén considerado ilegal por la comunidad internacional. Micrófono en mano, Ehud explica que Israel tiene 12 colonias dentro de Jerusalén Este, levantadas tras su victoria en la Guerra de los Seis Días. Allí viven 185.000 personas. A los palestinos de las 28 poblaciones árabes anexionadas entonces se les dio un permiso de estancia: la nacionalidad la rechazaron por venir de las instituciones del invasor. Esa ciudadanía de segunda les obliga a permanecer siempre en Jerusalén, sin moverse. De lo contrario, pierden su estatus. Se ven obligados a pasar por hasta 13 controles que rodean sus barrios. Jerosolimitanos, sí, pero de otra división.
Según datos de la UNRWA, el término municipal de la ciudad era de 39 kilómetros cuadrados en 1967, pero con la anexión sumó 70 más. Esto es, dos tercios de la actual Jerusalén son antiguo suelo árabe. El miedo a ceder semejante bocado al contrario es lo que lleva al Gobierno de Tel Aviv a negar sistemáticamente que todo Jerusalén Este vaya a ser para Palestina, y a apoyar la dinámica de colonias dentro de la capital. El guía explica dato tras dato con Gilo a sus espaldas. El mayor asentamiento judío en la ciudad, 45.000 personas que disfrutaron de ayudas fiscales, hipotecas baratas y servicios sociales acabados aún antes que las casas. Reclamos para ocupar un suelo “sin dueño”. A 200 metros se haya Beit Jala, población cisjordana, cortada por las infraestructuras israelíes, y más al oeste, Belén. Frente a los bloques nuevos y los parques y los buenos colegios, las casas humildes, la mezquita, el muro. Sostiene Israel que, aunque no coincide el trazado de esta valla de hormigón y alambre con la frontera de la Línea Verde -que es la que la ONU maneja para separar las dos capitales-, no la ha levantado con un afán expansionista, sino “con un interés defensivo”. Así lo ha defendido hasta la Corte Suprema. La pregunta que se hacen los palestinos es: ¿cederá Israel el suelo que ha ocupado con su muro? ¿Dará un paso atrás en el bocado a la tierra? Un ejemplo, a diez metros: un campo de olivares al pie de la carretera de Gilo, muerto, con la aceituna tirada por el suelo. Era de campesinos de Belén a los que no se les permite pasar a su campo para trabajar. Sólo se hacen excepciones, y menores, en tiempos de campaña, como el que ahora transcurre. Pero si el campo no se cuida, no se riega, no se trata con fertilizante, no se quitan las malas hierbas... Si no se puede trabajar en todo el año, poca cosecha se sacará en octubre. Por eso los palestinos ya se han cansado y ni pasan a la que sigue siendo su propiedad. “Y si los dejan pasar, es a pie, sin coche. A ver cómo se recoge aceituna así”, lamenta Ehud. Israel expropió el 30% de la tierra de Jerusalén tras el 67 para “judaizarla”.
A dos kilómetros y medio se levanta Har Homa, el barrio residencial más nuevo de Jerusalén (autorizado en 1992). Bloques altos, cristal, piedra blanca, rotondas con flores. 27.500 habitantes se han ido allí en cinco años, a esa colina que sigue creciendo, finalizada ya la moratoria para ampliar las colonias aprobada hace un año por Israel. Colonia, sí, porque Har Homa lo es, una loma construida a medio camino entre barrios palestinos como Sur Bahir (con cientos de años de historia) y Belén. Podía haberse levantado junto a Gilo, en explanadas legítimamente israelíes, pero ahora sirve de tapón a cualquier vía de comunicación rápida entre Cisjordania y su posible capital. También en este caso se han dado ayudas para el traslado. Eso y la crisis han llenado los bloques rápido. La policía patrulla constantemente y otra unidad vigila el acceso. Nada que temer. La vida es cómoda en este barrio de cuento.
La carretera, de pronto, se queda sin arcén, se llena de piedras, adelgaza a carril y medio, no tiene señales, ni macetas. Zona pura palestina. Sur Bahir. Nadie ha hecho nuevas carreteras aquí desde 1967. Es un signo más del olvido de esta población que, siendo una cuarta parte del censo jerosolimitano, no recibe más que el 10,8% de la inversión, según datos del concejal Meir Margalit. El Ayuntamiento se justifica, entre otras cosas, alegando que la población palestina se implica poco en el devenir de sus días, porque sólo va a votar un 15% en las elecciones municipales, las únicas en las que pueden hacerlo. “Claro, entienden que es una institución que no les representa”, insiste Uziel. Mientras, sigue el paseo a través del muro de cristal entre dos mundos: ya no hay aceras, ni se recoge la basura a diario, ni hay bonitas cafeterías.
Además de olvido y abandono, hay muchos niños en la calle. Muchos no van a clase ni entre semana. Entre 6.000 y 8.000, reconoce la ONU. Y no van porque las escuelas públicas están llenas y no tienen dinero para pagar una privada, donde estudia el 58% del alumnado palestino de Jerusalén. Sin las ayudas internacionales o la filantropía de algunas comunidades religiosas sería imposible llegar a esa cifra. Apenas 40.000 niños acuden a escuelas municipales. Un informe elaborado por la Knesset, el parlamento de Israel, reveló hace cinco años que faltaban mil aulas para solucionar el hacinamiento y la escolarización de los menores, un derecho básico de la Declaración Universal. Se propuso la construcción urgente de 230. El Ejecutivo levantó 13 aulas. “Desde 2005 el proceso de ha acelerado y se están levantando cien más, pero aún la cifra es claramente insuficiente”, constata el coordinador de la ACRI.
Tras pasar un recodo del camino, una hondonada da la bienvenida al barrio de Jabal Mukaba, donde el 90% de las casas carece de correctas canalizaciones de agua y alcantarillado. Una cifra similar a la de hogares con fallos de corriente eléctrica. De hecho, el 67% de la población de Jerusalén Este se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, según el Instituto Nacional de Seguridad Social. Pero antes hay una sorpresa, un cartel, “Nof Zion”, la vista de Sión. La última explanada que separa lujo del barrio de Talpiot del abandono palestino, junto a un mirador turístico desde el que se domina toda la ciudad, ha sido colonizada por una urbanización primorosa. Elegante, hermosa, limpia, con un parque infantil en la esquina. Comprada por judíos norteamericanos que sólo van en vacaciones. Otra china en el zapato. Más piedras que rompen la continuidad del territorio, de la población, que restan fuerza a esa unidad, que complican una futura partición. Lo lógico es que estos barrios, al final, no se contemplen en la partición y se haga un canje de tierra en otro lugar, periférico, pero todo está en el aire, y una casa más es un obstáculo más. Ir-Amim denuncia que no sólo se trata de una “provocación”, sino que el caso de Nof Zion es paradigmático porque a los palestinos que piden permisos de construcción en la zona se les niegan, mientras los judíos lo tienen de inmediato. ¿Qué hacen entonces los árabes? Tres opciones: o viven apilados (el hacinamiento provoca enfermedades, suciedad, problemas para discapacitados), o edifican sin permiso (la multa puede ser de 30 veces el sueldo medio palestino) o deciden marcharse aunque pierdan su condición de ciudadano (15.000 lo han preferido en la última década).
Cuando la respuesta es la protesta, llegan los problemas. El caso más reciente es el de Silwan, donde el 22 de septiembre un palestino murió por el disparo de un vigilante de seguridad israelí. La víctima se manifestaba porque Israel había encerrado en el barrio a los vecinos para garantizar la calma en sus fiestas del Sukkot. El atacante iba camino de la casa judía que debía proteger durante la noche, en la misma barriada palestina. Encuentro. Choque. Disparo. Muerte. Ahí está la sucesión de los hechos. Ese vigilante trabajaba con una de las cien familias que, poco a poco, han ido comprando suelo en una zona barata y no lejana al Muro de las Lamentaciones. La seguridad de sus casas está pagada por el Ministerio de Vivienda de Israel, en manos del Shas (socio clave para Benjamin Netanyahu, ultraortodoxo de origen sefardita). La protección de 2.000 personas en el corazón de Jerusalén Este cuesta 38 millones de shekels al año [7,5 millones de euros], según datos del Gobierno. En 2008 se aprobó una partida extra de 15 millones más [2,9 millones de euros] para nuevos colonos de Abu Dis y Joshen.
En la zona se ha ordenado la demolición de 88 casas de palestinos porque en su suelo existen restos arqueológicos “de gran valor” y la zona quiere declararse parque natural. A la vera siguen levantándose nuevas casas de judíos, que nada más poner los cimientos ya engalanan con banderas y estrellas los andamios y la hormigonera. “Lo que desean es dar continuidad a un complejo histórico clave en el imaginario judío, la Ciudad de David, a pocos metros. Si lo logran será imposible cortar por Silwan para hacer dos ciudades”, insiste Uziel. Hace 11 años, el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, logró parar la demolición de tres casas palestinas. Simbólico, pero importante. Hoy desde la Casa Blanca y la UE se reprocha a Israel que prosiga con las colonias (se acaban de anunciar 1.300 casas más en Jerusalén Este) pero la condena no tiene mucho efecto.
Parte de esas nuevas viviendas estarán en Abu Dis, un pueblo cortado por el muro de separación (163 de los 700 kilómetros de valla cruzan Jerusalén). Con él se ha bloqueado la carretera que unía la capital con Jericó. Hay familias que tienen que salir del barrio, conducir cuatro kilómetros hasta el check-point de Ma'ale Adumim (una colonia israelí), conseguir pasar y conducir en paralelo junto al muro. Así están en lo que hace cinco años era su calle vecina, en paralelo a su propia vivienda al otro lado. Así se han separado familias enteras, novios, amigos. En el muro, un soñador escribe: “Friends can not be divided”. Mientras se colocaban las piedras, 450 civiles morían en la zona por ataques de Israel en la Segunda Intifada. Por eso hay quien dice que Abu Dis es la verdadera capital de Palestina. Y eso que, al menos, la asistencia sanitaria no tiene tantas trabas para los palestinos de Jerusalén Este, que sí tienen el mismo tratamiento que cualquier otro residente y puede usar cualquier ambulatorio u hospital, aunque se han dado casos puntuales de discriminación. En el Monte de los Olivos hay dos centros esenciales, el Al Makassed y el Augusta Victoria, activos desde el siglo XIX, atestados porque asisten también a palestinos de Cisjordania.
Camino del Monte Sión un mirador muestra las puertas del desierto de Judea y de la llamada zona E1, 12 kilómetros cuadrados donde está prohibido construir, un suelo que vigila directamente EEUU. Israel lo reivindica para hacer crecer su colonia de Ma'ale Adumim y Palestina, para su población de Az Za'ayyem, pero levantar un único ladrillo más haría “inviable” una partición racional. Israel, de momento, la ha rodeado con el muro hasta 64 kilómetros más allá de su asentamiento, en el desierto, en Cisjordania. Es un lugar intocable. O lo era: entre 2005 y 2008 se ha levantado una comisaría de policía. Dice el Gobierno israelí que ninguno de sus ministerios la encargó. Misterio. Los impulsores del edificio fueron un grupo de judíos bujaríes, provenientes de Asia Central, que quisieron poner su pica en Flandes. Nadie paró los camiones que iban entrando. ¿Se dará uso a esa comisaría? Israel guarda silencio. Lo que se sabe es que ese espacio desértico tiene ya caminos, luz y agua. Israel ha llegado a hablar de un proyecto con 3.500 casas en la E1. EEUU y la UE han frenado en seco el intento.
Pero la lista de rocambolescas historias sobre el muro, la soberanía y los derechos entre unos y otros en Jerusalén no tiene fin: en la Colonia Americana, a metros del centro, judíos haredíes han echado a tres familias palestinas porque quieren “unificar” el barrio. Otras 90 tienen orden de irse. Y en barriadas como Shu'afat se han dejado tres manzanas de bloques fuera del muro, en Cisjordania, aunque son término municipal de Jerusalén. En entre ellas hay un campo de refugiados que Israel no tiene interés en financiar. Los habitantes de Shu'afat, Kafr Aqab, Semiramis o Wallajeh deben pasar tres controles de ida y tres de vuelta para ir a trabajar a su propia ciudad.
El cerco no cesa porque se calcula que con el crecimiento demográfico en 2020 los palestinos serán el 40% de la población de Jerusalén. Y eso pone en “riesgo” la esencia judía del país (palabra del ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, del nacionalista Yisrael Beitenu). Un grupo de 20 rabinos ha pedido que no se le alquile un piso a un árabe y el Ayuntamiento de Jerusalén, por ejemplo, va a pedir la ciudadanía a quien quiera ser guía turístico, lo que deja fuera a los “residentes” palestinos. Un oficio menos en el que prosperar, cuando el paro supera el 15%, nueve puntos por encima de la media en Israel. Esa es la Jerusalén dorada de la que la ANP deberá ocuparse. El cuándo, está por ver.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Bloquea EU acciones palestinas por un Estado en la ONU


Ramallah, Cisjordania, 19 de noviembre.- Aunque la noticia no aparezca en los titulares, los palestinos han intentado avanzar en su agenda por la creación de un Estado con pequeñas pero simbólicas acciones en agencias de Naciones Unidas, que pasaron inadvertidas para la mayoría de los involucrados.

Pero hasta en los extremos más alejados del extenso sistema de la ONU, sus esfuerzos han sido bloqueados por un Estados Unidos dispuesto a no demostrar la más mínima señal de parcialidad hacia los palestinos en su rol de mediador honesto en el proceso de paz con Israel.

Muchos israelíes sospechan que el presidente Barack Obama está decidido a establecer un Estado palestino a cualquier precio. Pero en Ramallah, la sede del limitado Gobierno en Cisjordania, creen que no está tan comprometido como parece.

"Podríamos haber ido a votar y obtener lo que queríamos", dijo Sulaiman Zuhairi, miembro de la delegación palestina, el mes pasado en una reunión en México del Sindicato Internacional de Telecomunicaciones.

El delegado presentó una moción que les hubiera garantizado los derechos de un Estado miembro. Luego de meses de preparativos diplomáticos, fue apoyada por alrededor de 50 países y estaba encaminada a ser aprobada con el apoyo de otros 40 estados.

"Pedimos los derechos y privilegios de un Estado pero sin ser un Estado miembro. Que nos llamen como quieran, pero yo quería todos los derechos de un Estado miembro", dijo.

Sin embargo, hubo objeciones de Estados Unidos y los palestinos dieron marcha atrás, por temor a las consecuencias, que Zuhairi no detalló.

El departamento de Estado estadounidense no hizo comentarios sobre el tema, pero su postura fue consistente con una histórica política que otorga a los palestinos el estatus de miembro observador en Naciones Unidas.

Los palestinos se atrevieron a esperar más que el compromiso público de un Gobierno con la fundación de un Estado y su presidente, Mahmoud Abbas, ha sido contundente al expresar su desilusión.

En un discurso el 11 de noviembre, fue inusualmente sincero acerca de su frustración con el enfoque estadounidense, centrándose en la oposición de Washington a la idea de que los palestinos busquen apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU para su Estado.

Allí recordó a Obama que la creación de un Estado palestino "es una promesa y una deuda (...) que debe ser cumplida", pero admitió su decepción cuando dijo que el apoyo estadounidense no había superado "la etapa de las consignas".

El enviado de paz de Obama, George Mitchell, dejó en claro en cada visita a la región que Washington pretende que ambas partes se abstengan de tomar medidas unilaterales que puedan afectar las conversaciones en los temas centrales.

Eso incluye los esfuerzos palestinos por forzar la agenda diplomática. Los funcionarios palestinos dijeron que hasta las acciones más pequeñas fueron bloqueadas como potencialmente dañinas para el cuidadoso equilibrio de la doble vía de negociación.

martes, 16 de noviembre de 2010

EEUU E ISRAEL CONTRA LOS PALESTINOS



EEUU le entrega a Israel 20 aviones de guerra F-35, su aparato militar más moderno, por valor de 30 mil millones de dólares, para seguir manteniendo su pleno dominio militar en la región, como se expresó en la masacre en Gaza, los ataques al sur del Líbano, el atentado a la Flotilla de la Libertad. Las medidas políticas consisten en asegurar el veto de EEUU a toda medida contra Israel en la ONU y organismos internacionales (lo que tiene como contrapartida que Israel es el único que acompaña en la ONU a EEUU en el bloqueo a Cuba, contra la opinión de todos los demás países del mundo). Además EEUU aseguró la adopción de medidas para mantener a raya a Irán. Lo dijo José Levy por la CNN. Netanyahu expresó, al pedir la aprobación del gabinete a la propuesta, que busca un acuerdo que resuelva "las amenazas que afrontaremos en la próxima década".

El 26 de setiembre concluyó la moratoria de construcciones en territorio palestino a que se había comprometido Israel por un lapso de 10 meses, y ese día finalizaron sin pena ni gloria las conversaciones entre palestinos e israelíes que se habían iniciado el 2 del mismo, con resultado nulo. Pero el hecho real es que las construcciones continuaron, así como las expulsiones de ciudadanos palestinos de sus viviendas. El pasado lunes 8 Israel anunció oficialmente la construcción de 1.300 nuevas viviendas en Jerusalem este. Ayer la ONG israelí Paz Ahora informó que los colonos judíos habían lanzado obras para edificar 1.649 viviendas tras el fin de la moratoria, con el agregado de que en este período han sido colocados los cimientos para otras 1.126 nuevas viviendas Estos trabajos de construcción se desarrollan en 63 colonias, 46 de las cuales están situadas al este de la "barrera de seguridad" que Israel construye en Cisjordania. Para ser más claro: robando territorios palestinos. La ONG dice también que "a lo largo del año 2009 fue lanzada la construcción de 1.888 nuevas viviendas", lo que confirma nuestra aseveración anterior. Su conclusión es que en las seis semanas transcurridas desde el 26 de setiembre el ritmo de las construcciones ilegales se aceleró fuertemente.

Pero las agresiones a los palestinos no terminan aquí. Campesinos palestinos del norte de Cisjordania acusaron el domingo 14 a colonos judíos de haber quemado 200 olivos de su propiedad e incendiado las tierras a su alrededor. La recolección de los olivos comenzó el mes pasado y es un símbolo de la sociedad palestina y de su conexión con la tierra. Estas medidas suscitan reprobación, y no sólo entre los palestinos. Días pasados jóvenes judíos interrumpieron un discurso de Netanyahu con pancartas y gritos de: "Los asentamientos deslegitiman a Israel", lo mismo que el asedio a Gaza.

He aquí el resumen de un avezado analista: "Lo de la moratoria no tiene pies ni cabeza. La moratoria de 10 meses que terminó en setiembre no sirvió de nada. Israel continuó construyendo en los territorios ocupados. Las colonias judías florecen en todas partes, y las obras públicas no se quedan atrás. Las excavadoras no paran de construir carreteras para los colonos en Cisjordania. Y desde setiembre, cuando terminó la moratoria, se ha iniciado la construcción de más casas en las colonias que en todo 2009. Mientras esto ocurre, EEUU le promete a Israel todo tipo de beneficios".

Aún así, en el gabinete israelí, tanto el canciller ultraderechista Avgdor Lieberman, de Israel Beiteinu, como el ministro del Interior Elie Yishai, del ultrarreligioso Shass, se oponen a toda moratoria, así como el consejo representativo de los 300 mil colonos israelíes de Cisjordania.

Los palestinos (que, reiteramos, no han sido consultados ni informados) reclaman una moratoria total, incluyendo por supuesto a Jerusalén este.

En el XVI Congreso Panamericano Árabe que acaba de efectuarse en Montevideo, Uruguay establecerá relaciones con Palestina, que podrá constituir su embajada en Montevideo en el primer semestre de 2011.

lunes, 15 de noviembre de 2010

“Que el mundo diga basta”


El 15 de Noviembre de 1988, el Estado de Palestina fue declarado sobre la frontera de 1967 con Jerusalén Oriental como su capital. Independientemente de que la ocupación israelí se mantenga hasta hoy, recordamos el 15 de Noviembre como el día de la histórica concesión palestina, reconociendo al Estado de Israel sobre el 78% de nuestra patria histórica. De facto los palestinos nos convertimos en la primera parte en alentar la solución de dos Estados tal como es conocida hoy.
Con esa histórica concesión los palestinos creímos que pronto la paz sería posible. La esperanza fue realzada con la firma de la Declaración de Principios de Oslo en 1993, donde la OLP una vez más reconoció al Estado de Israel. Lamentablemente, en vez de involucrarse seriamente en un proceso que lleve a la paz, Israel prefirió la colonización.
Desde que comenzamos el proceso de negociación en Madrid en 1991, la historia se ha repetido. Israel dice querer la paz al tiempo que el número de colonos en nuestra tierra se incrementa . Shimon Peres tuvo 236.000 colonos en 1995. Para 1997 eran 350.000 con Netanyahu; en el 2000 con Ehud Barak, la cifra prácticamente doblaba a la de 1993, mientras con Ariel Sharon y Ehud Olmert llegó al medio millón. Ahora Netanyahu repite la historia. Dice que quiere paz mientras intensifica la colonización en todo el territorio palestino ocupado, particularmente en Jerusalén Oriental.
Construir asentamientos y a la vez querer paz no tiene sentido . ¿Quién invierte billones de dólares a sabiendas de tener que desmantelar la inversión? Si Israel no quiere honrar sus obligaciones congelando las colonias y poniendo fin al salvaje bloqueo contra Gaza, facilitando un retorno a negociaciones que sean creíbles y tengan términos de referencia claros, debemos preguntarnos cómo lograr la paz.
Los palestinos hemos llegado a la conclusión de que debemos explorar otras alternativas para lograr nuestra libertad. La comunidad internacional debe tener la decisión de hacer que el derecho internacional se cumpla. Es tiempo de que el Estado Palestino declarado hace 22 años, sobre las fronteras de 1967, sea reconocido por quienes aún no lo han hecho. Es tiempo para que Palestina ingrese a Naciones Unidas como miembro pleno.
Creemos en la fuerza de Latinoamérica para ayudar a lograr la libertad e independencia que en países hermanos como Argentina conocen hace dos siglos. Si bien el reconocimiento de nuestro Estado no va a terminar inmediatamente con la ocupación israelí, ha de proteger las fronteras del Estado Palestino y enviar un mensaje a Israel de que hoy las fronteras no son definidas por empresas coloniales sino por el derecho internacional.
Hoy, 22 años después de nuestro compromiso histórico, aun esperamos que la comunidad internacional diga basta , que haga responsable a la potencia ocupante por sus violaciones al derecho internacional y que tome medidas para que los derechos palestinos sean respetados.

PorNABIL SHAATH MIEMBRO DEL EQUIPO NEGOCIADOR PALESTINO

viernes, 12 de noviembre de 2010

Uruguay restablecerá relaciones diplomáticas con Palestina y en 2011 tendrá su embajada


Se realizó en Montevideo el XVI Congreso de la Comunidad Americano-Árabe, inaugurado por el presidente de la República, José Mujica, y los presidentes de FEARAB Uruguay y América, Alem García y Juan Sakalha.

FEARAB América nació hace más de treinta años con propósitos de rescate de la sociedad latinoamericana y el patrimonio de sus ancestros e incorporarse totalmente en las sociedades que los reciben.

García y Sakalha coincidieron en que en la cultura árabe “se destaca como rasgo más distintivo un gran apego a su tierra de adopción y actualmente la comunidad en Latinoamérica supera los 20 millones de personas”.

García dijo que “la inmigración árabe está presente en América desde Canadá hasta Tierra del Fuego. (…) Nuestra colectividad debe contar con buenos ciudadanos en los países en que residen, sin olvidar a su patria de origen. Primero somos americanos y después descendientes de árabes”, sintetizó el jerarca.

Por otra parte, García destacó la hospitalidad de Uruguay pero declaró que fue un país que contrajo una deuda muy grande en el año 1947 sobre la relación entre Israel y Palestina. Se dirigió al presidente José Mujica para solicitarle que “como representante de todos nosotros salde esa deuda con el pueblo palestino reconociendo al Estado Palestino a la brevedad”.

En su exposición, Juán Sakalha dijo que se sienten “parte indivisible del alma americana”, y solicitó al gobierno uruguayo su colaboración en el conflicto en el mundo árabe. “Una solución justa y duradera para nuestro hermanos palestinos, situación que se arrastra por más de 62 años”, agregó.

Como cierre a la reunión, José Mujica destacó “las similitudes que existen entre los seres humanos y los animales porque ambos disputan su espacio dentro de las comunidades. Es así hace millones de años”, dijo.

“Tenemos que educarnos y educar a los que vienen luego de nosotros, no a la abdicación de la cultura sino a la tolerancia con las demás, porque de lo contrario el mundo se hace imposible”, subrayó.

Mujica destacó que “no hay otro norte que el de la convivencia y el respeto íntegro a las culturas como son. Y luego, el Presidente anunció que “Palestina tendrá su embajada acá en el primer semestre del 2011”.

Finalmente, Mujica destacó que la cultura uruguaya es de integración y tolerancia y lo más importante: “No es patrimonio de una organización políticas, es patrimonio de todos”. Y como punto final, el mandatario invitó a todos los pueblos y naciones “y muy particularmente ese mundo árabe, porque este es un país que aún tiene mucho para dar y es un bruto país para vivir”, sentenció.